Tienda
Compra arte que enamore
Instrucciones para hacer volar a un pájaro
Primero hay que encontrar un pájaro que no esté volando, esto es importante, porque si ya vuela, el procedimiento pierde sentido y los resultados suelen ser confusos, como cuando uno intenta enseñar a alguien algo que ya sabe pero no recuerda haber aprendido.Después vienen los niños. No cualquier niño sirve: deben ser tres. Uno solo dudaría, dos discutirían, pero tres establecen una especie de equilibrio secreto, una geometría de la decisión. No hablan demasiado. A esa edad, el lenguaje todavía no ha contaminado del todo las acciones. El pájaro, mientras tanto, espera. No porque entienda, sino porque no tiene alternativa. Hay en su cuerpo una pequeña resistencia, una intuición del aire que no alcanza a convertirse en huida. Los niños lo toman como quien sostiene un objeto que todavía no ha decidido qué será. Se lanza. No hacia arriba, como dictaría la lógica, sino hacia adelante, hacia ese vacío que se abre como una página sin escribir. El pájaro describe una curva imperfecta, algo entre la caída y el intento. Si todo sale bien, durante un instante (breve, casi imperceptible) el pájaro vuela. Pero no es el vuelo que uno imagina. Es un vuelo prestado, un error. Los niños miran. No celebran. No se entristecen. Simplemente observan cómo algo que no debía volar, vuela. En ese intervalo (entre el impulso de elevarse y la fuerza que arrastra hacia abajo) lo que aparece no es la caída, sino la conciencia del peso.



